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Estilo de Vida, Salud

Estrés, mal de la época moderna

Desde la antigüedad los seres vivos han tenido que adaptarse para sobrevivir. Los primeros hombres se tenían que enfrentar a situaciones sumamente estresantes como  huir de animales salvajes, salvarguardar su vida de condiciones climáticas extremas entre otras; condiciones de las que salían a flote gracias al estrés.

Una de las definiciones de estrés es la de Bruce McEwen (2000):  “Amenaza real o supuesta a la integridad fisiológica o psicológica de un individuo que resulta en una respuesta fisiológica y/o conductual”. En medicina el estrés es “una situación en la cual los niveles de glucocorticoides y catecolaminas en circulación se elevan. “

Atendiendo a las definiciones anteriores concluimos que el estrés no es algo malo, al contrario, si nos remontamos a los orígenes de la vida, justamente el estrés fue la condición que permitió que tanto especies animales, vegetales y humanas se mantuvieran con vida. Pero entonces porque el estrés lo llaman el terrible mal del siglo XXI.  Para entender un poco más hay que enfatizar que las personas pueden responder a un estresor de forma positiva, eustrés o estrés positivo o bien de forma negativa, distrés o estrés negativo.

¿Qué sucede en nuestro organismo ante un estresor? De forma general lo que la mayoría sabe, ante una situación estresante nuestro sistema nervioso libera adrenalina para mantenernos alertas ante una situación en particular y actuar. Por ejemplo al hablar en público se liberan catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) para estar más atentos a dicha situación , si el individuo lo ocupa  a su favor su habla será más solvente, recordará lo que debe de decir etcétera, esto sucede porque justamente el sistema nervioso se activa, libera catecolaminas lo que produce un aumento de la frecuencia cardíaca, de la presión arterial y respiración condicionando que haya mayor bombeo de sangre y por lo tanto mayor oxigenación a órganos como cerebro ,”manteniendo” más activo nuestro pensamiento, otra situación es por ejemplo si nos corretea un perro sucede exactamente lo mismo haciendo que  los órganos que necesitamos en ese momento reciban la mayor parte de energía : en este caso el sistema muscoloesquelético.

Hablando más detalladamente debemos de entender que uno de los pilares de la respuesta al estrés es el aumento de la disponibilidad de energía. La glucosa , aminoácidos y grasas se liberan de los adipocitos (células grasas) y el hígado y son transportados a los músculos condicionando lo que se comentó previamente:  aumento de frecuencia cardíaca, presión arterial y frecuencia respiratoria (aumentando disponibilidad de oxígeno). Existe además una inhibición de la digestión, crecimiento y reproducción con el objetivo de centrarse en el estresor. Ahora que sucede si el estrés se perpetúa más de lo necesario, efectivamente tenemos un efecto dañino. Debido a que nuestra energía se centra en el estresor lo demás se ve afectado por ser “menos importante” afectando la reparación de tejidos, disminuyendo la formación de anticuerpos, alterando el ciclo menstrual y producción de espermatozoides.

Podemos concluir entonces porque mujeres estresadas tienen retraso en su ciclo menstrual y por ende no conciben el embarazo o bien porque las personas con jornadas extenuantes de trabajo son más propensas a enfermarse.

¿Qué pasa con el sistema digestivo? Uno de los detonantes más importantes de gastritis y colitis es el estrés.  Las temidas úlceras son literalmente huecos en la pared de algún órgano. En el estómago se llaman úlceras pépticas.  Ante un estresor se observa una disminución en la ingesta de alimentos y como consecuencia una bajada en la secreción de ácidos estomacales pero también disminuye los niveles de protección hacia ese ácido (las paredes engrosadas se afinan y disminuye secreción de bicarbonato y mucus). Cuando termina el periodo de estrés la ingesta regresa a la normalidad al igual que la secreción de ácidos pero nuestra pared ya está delgada y hay  poco mucus que la proteja entonces el cuerpo ante tal situación produce prostaglandinas (sustancias que tratan de reparar los daños) para acelerar la cicatrización pero éstas se inhiben durante el estrés.

Hemos escuchado que hay personas que tienden a subir de peso por estrés, hay parte de verdad en esto, no significa que una situación amenazante te haga aumentar de talla, más bien es la forma en que se ve afectado el apetito.  De  acuerdo a algunas investigaciones dos terceras partes de las personas presentan hiperagia y solo 1/3 hipofagia.  Lo que sucede es que durante la exposición al estresor el consumo de alimentos disminuye y se utilizan reservas energéticas. Luego se revierte el proceso: se almacenan los nutrientes y se busca reponer los consumidos aumentando el apetito sin embargo este apetito es hacia comidas que aumentan rápido  los niveles de glucosa (comidas hipercalóricas).

Podemos reparar lo dañino que puede ser el estrés si no logramos entenderlo, motivo por el que en la época moderna contribuye a muchas enfermedades principalmente cardiovasculares y digestivas, además de ser una gran causa de distimia. Lo importante ante una situación estresante es usarla a nuestro favor y no en nuestra contra, el estrés es parte de la vida y sin él no podríamos evolucionar sin embargo debemos de saber cuando nos sobrepasa e iniciar cambios para intentar mitigarlo.

 

Escrito por Mariel DB - 4 febrero, 2018 - 80 Views